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martes, 24 de febrero de 2009

Elegí...

"Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!"
Porfirio Barba Jacob

Llevaba días dándole vueltas a mi cabeza, pensando en lo que no puede ser, creando fantasías alrededor de una quimera; de hecho hasta lo manifesté aquí y algunos muy amablemente me comentaron al respecto.
Un comentario en especial me puso a cavilar más de la cuenta, el de
Mariel, que con su habitual agudeza y desparpajo me indicó que pusiera las cosas en la balanza para comprobar cual pesaba más, así lo hice y hoy sucedió algo que dio el puntillazo final.

Hay días en que somos...
Y hoy es un día de esos, en el que cualquier cosita por intrascendente que sea nos pone mal.
Mi día que había empezado tan bien duró así hasta la hora del almuerzo que por una frase disonante se vino a pique, me sentí desolada, me invadió una rabia y una profunda tristeza que no lograba explicarme, me encerré en mi habitación y sentí ganas de llorar para expulsar ese sentimiento que me embargaba.
En esas sonó el teléfono, era él, para decirme que me echaba de menos, a contarme como iba su día y demostrarme con su llamada que piensa en mí, agradecí el escuchar su voz, me tranquilizó, pero seguía sintiendo la necesidad de desahogarme, así que le conté lo que me sucedía, muy gentil como siempre me contestó que no le diera importancia a eso, que yo estaba muy por encima de esas cosas y nos despedimos rápidamente.

Al colgar pensé en mi marido y lo llamé, estaba más enredado que un bulto de anzuelos, se le notaba en la voz y en el ajetreo que se oía de fondo, pero tan pronto escuchó mi voz se dio cuenta que algo no estaba bien, algo me ocurría.
-¿Qué te pasó?
-Nada
-Cuéntamelo, sé que te pasó algo... Y me derramé en prosa y llanto
Tuvo toda la paciencia del mundo para escuchar mi letanía, me transmitió su apoyo desde la distancia y sobre todo, fue la ocasión para comprobar una vez más que me ama y puedo contar con él pa'las que sea!!!!!!!!!

Luego de esa llamada, otra vez tranquilidad total, paz y armonía nuevamente en mi vida, lo tengo a ÉL, no necesito a nadie más, por bueno que pueda ser...


8 comentarios:

KLAU dijo...

HOLA MI BORRASQUITA !!! A VECES SUCEDE, QUE UNO NO DA PIE CON BOLA, AL FIN Y AL CABO POR MAS MUJERES DE HIERRO QUE QUERRAMOS "SER"...CAEMOS EN LA CUENTA DE NECESITAR A VECES UNA CUOTA MAS, UN TIEMPO MAS, UNA PALABRA DIFERENTE. HAY DIAS QUE SE VIVEN A FULL Y OTROS Q SE SOPORTAN NOMAS.

LO BUENO BUENO BUENO ES LO QUE SIENTES AL FINAL, ESO DE "SABER QUE LO TIENENS A EL" ES MARAVILLOSO Y COMPENSA TODO EL RESTO VERDAD?

TE QUIERO MUCHO PRECIOSA
TE DEJO MIL BESOS Y UN ABRAZOTE
KLAU ♥

MAXI dijo...

El niño miraba a su abuela, que escribía una carta. En un determinado momento, pregunto:
-¿Estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros? ¿Y es, por casualidad, una historia sobre mí?
La abuela dejó de escribir, sonrió y comento al nieto:
-Estoy escribiendo sobre ti, es verdad. Ahora bien, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que fueras como él, cuando crezcas.

El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial.
-Pero, ¡si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
-Todo depende de cómo mires las cosas. Hay cinco cualidades en él que, si consigues conservarlas, te harán siempre una persona en paz con el mundo.

Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no debes olvidar nunca que existen otras personas y por ellas debes conducirte siempre en la dirección correcta.

Segunda cualidad: De vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Con eso el lápiz sufre un poco, pero al final está más afilado. Por tanto, has de saber soportar algunos dolores, porque te harán ser una persona mejor.

Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar los errores. Debes entender que corregir una cosa que hemos hecho no es necesariamente algo malo, si no algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, si no el grafito que lleva dentro. Por tanto, cuida siempre lo que ocurre dentro de ti.

Por último, la quinta cualidad del lápiz: Siempre deja una marca. Del mismo modo, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará huellas y procura ser consciente de todas tus acciones.

Troba dijo...

A pesar de las distancias... el amor (real) resiste todo...

besos,

Diógenes Laercio dijo...

Elige.

Sigue tu elección.

Mécete por el viento de la vida pero mantén tu rumbo.

Llegar a los puertos elegidos, realmente elegidos por cada persona, es el sentido de nuestras vidas.

Hace mucho que los versos de Kavafis acompañan este blog. Hablan de un puerto más importante que otro. En cualquier caso es normal hacer escala en otros intermedios que sirven para valorar más ese destino principal.

Has elegido. Navega con tu bagaje, con tus conocimientos. Escoge tu tripulación. Los escogidos tienen su lugar. Si no lo aceptan no seguirán a bordo.

Eres la capitana de tu recorrido, de tus singladuras. Es tu responsabilidad llegar a tus destinos.

¿Tengo un lugar en tu nave?

El antifaz dijo...

Menuda borrasca te acaba de atravesar. Espero que se aclare el cielo... bueno, siempre acaba aclarándose.
Un beso.

Reina dijo...

Se me amontonan las palabras y no me salen con coherencia... Elegiste, lo tienes, te llena de paz y armonía y no necesitas a nadie más.
¡Felicidades!

Y besos

CalidaSirena dijo...

a veces necesitamos ver ese rayito de lo que tenemos en nuestra vida, para darnos cuenta de cuanto brilla y de cuanto lo necesitamos en ella..
Un besote inmenso mi querida Borrasquilla..
Te adoro preciosa

yole dijo...

Las distancias a veces se acortan cuando los latidos se cuelan por el hilo...
Un abrazo desde acá.