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jueves, 13 de noviembre de 2008

Hace 23 años...

¿Recuerdas que hacías hace tanto tiempo? Sólo Carlitos cantaba "que veinte años no es nada"

Unos no habían nacido; otros estaban tan pequeños que no tienen recuerdos de esa época; algunos ya no están, no sé si después de partir se acuerden de lo que dejaron atrás; pero en mi caso, estaba en la Universidad; juventud divino tesoro...

No salía de mi asombro y dolor por la toma del Palacio de Justicia, hecha por gue
rrilleros del M-19 el pasado 6 de noviembre, las palabras del Dr. Alfonso Reyes Echandía entonces Presidente de la Corte Suprema de Justicia seguían taladrando en mi memoria, suplicándole al magnicida expresidente Betancur (al que la justicia no voltea ni a mirar para cobrarle su infamia) que ordenara el cese al fuego, que los iban a asesinar a todos, que los tanques de guerra y la respuesta del ejército a sangre y fuego no eran la solución, pero Belisario hizo caso omiso y oídos sordos a sus ruegos. En clase de constitucional los debates se pasaban de castaño oscuro, le espetábamos al profesor que el mecanismo de la cooptación en un país como el nuestro no era el adecuado, pero él, terco como una mula, a pesar de la cruel realidad que tenía ante sus ojos, se negaba a dar su brazo a torcer.

El día transcurrió sin más sobresaltos, hasta las 11:30 PM de ese miércoles 13 de noviembre de 1.985, cuando todo un pueblo fue borrado del mapa. Ese día una erupción del Nevado del Ruiz arrasó con Armero, uno de los municipios más prósperos del Tolima. A esa hora, una avalancha del río Lagunilla, ocasionada por la erupción del cráter Arenas del volcán nevado del Ruiz, borró del mapa a la población de Armero, y dejó un saldo aproximado de unos 25.000 muertos, 20.611 damnificados y heridos, muchos de ellos mutilados y gravemente afectados psicológicamente.

Hoy el sitio, es un gigantesco campo santo, en lo que se llama El Playón de Armero. Ha sido la tragedia de mayor magnitud en la historia de Colombia. Todo lo que se dijo después, fue que la tragedia pudo haberse evitado, porque desde octubre de 1984 se había advertido de una eventual erupción porque se presentaron fumarolas, clara evidencia de lo que se gestaba. Fue una tragedia anunciada, que sirvió para que la toma del Palacio de Justicia, ocurrida la semana anterior, pasara a un segundo plano en las noticias.

Hoy en día, la mayoría de los habitantes de Armero se han ubicado en zonas del sur de Bogotá o en Guayabal y Lérida, dos municipios aledaños a la tragedia. En 1986, el papa Juan Pablo II visitó la zona y arrodillado frente a una cruz gigantesca levantada en el centro de lo que quedaba de Armero, oró por las víctimas de la tragedia. La niña Omayra Sánchez, se convirtió en un símbolo de la tragedia. Esta adolescente de Armero, de 13 años de edad, quedó atrapada entre los escombros, agonizó durante sesenta horas en el fango y murió finalmente víctima de la gangrena gaseosa. Durante el tiempo que sobrevivió habló con periodistas y socorristas y constantemente envió un mensaje de fe y esperanza.
Actualmente en el Centro de Interpretación de la Memoria y la Tragedia de Armero en el sitio donde agonizó, ahora lleno de peticiones de quienes la quieren convertir en santa, una valla producto de la investigación que la Fundación Armero adelanta, cuenta su historia. En algunos de sus partes se lee: “Esta tierna y dulce niña quien nació en Armero el 28 de agosto de 1972, hija de Álvaro Enrique Sánchez y Aleida Garzón cursaba el primer grado de secundaria en el colegio de la Sagrada Familia y estaba preparando sus exámenes finales cuando se vino la avalancha y la arrastró junto con su padre, su tia Yinet Soliria y su prima de 45 días de nacida”.

18 comentarios:

amor dijo...

lo de la niña fue terrible, lo recuerdo

s

Malo Malísimo dijo...

Lo recuerdo perfectamente y recuerdo, cierro los ojos y lo veo, como el agua lentamente, de forma inexorable la cubría,son recuerdos tristes, dolorosos, pero que no podemos olvidar, debemos recordarlos siempre y recordarselo a todos, da lo mismo que ocurran aquí o allá, debemos recordarlos para evitar que se repitan, para no tener que volver a ver a un niño resignado a su suerte.
Gracias Borrasca por recordarnos que no podemos olvidar, por Ella.

César dijo...

Tengo un regalo para ti en mi blog. Un beso borrascoso...no te procupes por el copyright ;0)

Anónimo dijo...

Yo sí, lo recuerdo.Tenía entonces la edad de esta niña pero su mirada, su voz, sus palabras, hacían que triplicase la mía. No entendía que el MUNDO no hiciese nada y entendí que el mundo, tantas veces, seguiría sin hacer nada...
Recordemos. Y dejemos para recordar.
Un beso.
Eurídice.

Reina dijo...

tengo vagos recuerdos de entonces, pues era tan cría, que poco me importaba el mundo, a parte de mis juegos y de los primeros "niños" que empezaban a gustarme, a parte de mi bici nueva y un primer beso (de esos mal dados, pero que me supo a gloria...)Sin embargo, jamás podré olvidar la imagen de Omayra, sus ojos impotentes y su valentía; creo que, a partir de ese momento, empezó a no gustarme este mundo injusto.

Y como entre tú y yo fluye algo especial, fíjate (y no es mentira) hace un par de días le hablé de ella a mi hijo... ¿Telepatía otra vez?

Un beso enorme, amiga

Yedra y Yago dijo...

Me sigue estremeciendo esa foto. Me remueve toda por dentro. Bufff, no tengo palabras, de verdad!
Un beso Borrasquita
Que pases un fin de semana estupendo!
Yedra

Novicia Dalila dijo...

Es una imagen imposible de olvidar. Y casualmente, hace unos días, sin saber que iba a ser el aniversario de la catástrofe, me acordé de esta niña... sin venir a cuento ni nada, sólo recordé esa imagen y su voz...
Se me pone la piel de gallina y se me siguen saltando las lágrimas 23 años después...

Un beso Stormy

caselo dijo...

Mi paisita hermosa. Dos hechos que duelen en el alma. Lo del Palacio de Justicia lo viví en carne propia. Cursaba quinto de bachillerato en el Claustro Moderno, cuyo fundador era Carlos Medellín uno de los magistrados asesinados. En esa época los hijos de Manuel Gaona Cruz, otro de los magistrados asesinado, estaban unos cursos atrás. El hijo de Alfonso Reyes, Yesid, se graduó muchos años antes. En fin, lamentable, doloroso e injusto. Además cuando estudié Derecho en el Externado conocí a Eduardo Umaña mendoza antes de que fuera asesinado en 1998... Y ese año, precisamente, lloré porque asistí a una presentación de La siempreviva, obra de teatro que narra la tragedia de los desaparecidos.

Quince días después lo de Armero. Ver a los pocos sobrevivientes salir del barro y la lucha de Omaira luchando por vivir en medio de la muerte, con sus piernas atrapadas por los escombros y los cuerpos de sus familiares. Y uno se pregunta por qué Dios cerró los ojos ese año y permitió que la misma muerte fuera el pretexto para que "El carnicero de Amagá" nuestro presidente de la época Belisario Betancurt tuviera un salvavidas macabro para que los colombianos olvidáramos la infamia y el crimen de Estado en el Palacio por la terrible tragedia de Armero.
Te quiero amiga, muchooooo.
Un abrazo

Carlos Eduardo

Soportándome dijo...

Menuda tragedia...y lo de la niña ni te cuento. La verdad es que me dejó mal cuerpo. Que dura es la realidad a veces.

cronopio dijo...

Es desgarrador lo que hacen los gobiernos con el pueblo. Hasta cuando lo soportaremos?
Nunca entendí cómo no pudieron sacar de allí a aquella niña.

Un beso.

Malo Malísimo dijo...

Aunque hace rato que debería estar dormido, no me resisto, vosotros ahí lo visteis en vivo, nosotros aquí por TV, pero la impotencia, el desgarro del alma son el mismo. Se pregunta cronopio ¿hasta cuando?
Yo añado ¿hasta donde? sólo somos para ellos o bien números o bien votos o como ahora con la crisis, un molesto problema a solucionar. La vieja proclama romana de "pan y circo" continúa vigente y si de cuando en cuando lo aderezas con una buena trajedia que aplaque el alma tienes todas las respuestas. Si por una vez se sentasen y hablasen de vedad y se olvidasen de sus intereses espúreos, hoy tienen una gran ocasión en Wasinton, tal vez, a lo mejor, comenzaba a cambiar un poco este perro mundo que entre unos y otros hemos construido. Saramago escribió sus elogios, una lectura aconsejable, muy duro el de la ceguera, pero dos libros para llevar a la práctica, si pudiese ser.
Sed buenos y pecad mucho

Malo Malísimo dijo...

Perdon a todos elogios... ¡Ensayos!
de la ceguera y la lucidez
El alzheimer hace estragos...

El antifaz dijo...

Hace 23 años estaba yo fabricando antifaces en un instituto. Mis letras eran novatas, ahora no lo son aunque siguen inseguras. Mi expresión era un reflejo de la vida a borbotones, ahora me siento igual; con las mismas ganas.
Y aquellas noticias entraban a mi casa fregando el suelo con silencios contenidos.
Un beso.

Ana dijo...

Hola, linda!!! Pasa por literatura; tengo algo para ti.

Besitos y hablamos.

Hitos dijo...

No podía entender como no se podía hacer nada por ella, vivimos su angustia paso a paso, la acompañamos en sus ultimas horas.

Concretamente yo despotricaba porque buscaban la noticia en lugar de ayudarla, luego entendí que no era posible.

Aunque muchos habían perdido la vida, al menos que ella no la perdiera.

Pero me sirvió de una cosa. Ella era consciente de que se moría y no perdió la entereza en ningún momento.

Fui incapaz de seguirla escuchando cuando se despedía

El callejón de los negros dijo...

También lo recuerdo. Lo pasamos mal.

Me pareció muy fuerte, y no quise terminar de oírla. Fuimos cobardes, debimos hacer una revolución.

Saludos
Antonio

Borrasca dijo...

Lo más lamentable de todo es que quien olvida la historia, está condenado a repetirla, y ahora con este invierno (lluvias) tan crudo que padecemos, ya empiezan a verse tragedias similares, por fortuna no de esa magnitud.

Gracias a todos y todas por compartirme sus recuerdos...

Un fuerte abrazo

Troba dijo...

No olvido Armero...
No olvido Yungay...
No olvido Putis...
llorar, pero no olvidar
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besos, grato descubrirte