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viernes, 19 de septiembre de 2008

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER

“¿Qué es la coquetería? Podría decirse que es un comportamiento que pretende poner en conocimiento de otra persona que un acercamiento sexual es posible, de tal modo que esta posibilidad no aparezca nunca como seguridad. Dicho de otro modo: La coquetería es una promesa de coito sin garantía.

Teresa está detrás de la barra y los clientes a los que sirve bebidas coquetean con ella. ¿Le desagrada esa permanente marea de piropos, frases ambiguas, anécdotas, ofrecimientos, sonrisas y miradas? En absoluto. Siente un deseo irrefrenable de que su cuerpo (ese cuerpo extraño que debería irse a recorrer el mundo) se exponga a ese oleaje.

Tomás siempre ha pretendido convencerla de que el amor y la sexualidad son dos cosas distintas. Nunca quiso entenderlo. Ahora está rodeada de hombres por los que no siente la menor simpatía, ¿qué pasaría si hiciese el amor con ellos? Tiene ganas de hacer la prueba, al menos en esa forma de promesa sin garantías a la que se llama coquetería. Para que no haya confusiones: No pretende tomarse la revancha con Tomás. Lo que quiere es encontrar una salida al laberinto. Sabe que se ha convertido en una carga para él: Se toma las cosas demasiado en serio, de cualquier cosa hace una tragedia, no es capaz de comprender la levedad y la divertida intrascendencia del amor físico. ¡Quisiera aprender a ser leve! ¡Desea que alguien le enseñe a dejar de ser anacrónica!

Si para otras mujeres la coquetería es una segunda naturaleza, una rutina sin importancia, para Teresa se ha convertido en el punto clave de una investigación que tiene por objeto enseñarle de qué es capaz. Pero precisamente por ser para ella algo tan importante y serio, su coquetería carece de levedad, es forzada, voluntaria, exagerada. El equilibrio entre la promesa y su falta de garantías (¡en el que reside precisamente el virtuosismo en la coquetería!) queda roto. Promete con demasiado fervor, sin dejar suficientemente clara la falta de garantías de la promesa. En otras palabras, le parece a todo el mundo excepcionalmente accesible. Y cuando los hombres reclaman después el cumplimiento de lo que a su juicio les fue prometido, topan con una violenta resistencia que sólo pueden explicarse suponiendo que Teresa es mala y taimada.”

12 comentarios:

caselo dijo...

Vaya Borrasquita, en realidad la coquetería es eso. Una insinuación, un mensaje de entre líneas que apenas se recibe como una ventanita medio abierta. En cuanto a Teresa solamente puedo decir que de una u otra forma quiere que su coquetería sea una llave para abrir una puerta; pero la que ella elija.

Besos de tu "santafereño"(Corrijo: cachaco, bogotano e hincha a morir de Millonarios)

Borrasca dijo...

Lo que me faltaba, otro hincha azul!!!!!
Un beso rojo para mi cachaco favorito jajajaja

Céfiro dijo...

Por aquí a una mujer que rompe ese equilibrio y, como Teresa, resulta demasiado accesible sin llegar a "cumplir" se la conoce como "calientapollas".

No se si llegaría a llamarla taimada, pero ese doloroso comportamiento hace estragos en las hormonas de millones de adolescentes a lo largo y ancho de nuestro pequeño planeta.

Salud.

Roberto Esmoris Lara dijo...

¿Es una nueva sección de Borrasca:"fragmentos de libros famosos"?.
Esta vez no incluyó un par de lineas de la blogger, como en el post anterior.
En fin, no es mala idea...puede gustar una suerte de Selecciones del Reader Digest en blogs.
Te quiero, niña...ja ja ja ("La risa, remedio infalible")

caselo dijo...

Ala disculpa en grado sumo la molestia mi reina, pero es que en mi blog dejé el escudo del mejor equipo del mundo. Ala mi chata feliz fin de semana

Carlos Eduardo

Kostas Kamaki dijo...

Vaya, vaya, vaya..., por lo menos, has vuelto a escribir algo en tu blog... ¡¡y a mí sin avisarme!!, anda, anda, anda... ¡que te estás perdiendo malamente, como un@ no ha de perderse!.
Por hoy, te "castigo" sin ningún beso, ya veremos mañana.

Yedra y Yago dijo...

Borrasquita linda, te diré que la coquetería es un arma, pero no es única en las mujeres, también la encontramos en los hombres, aunque sea de distinta forma.
Me encantan tus visitas por nuestra cerradura, y tus comentarios tan cariñosos. Se agradecen un montón.
Un besazo
Yedra

El antifaz dijo...

La coquetería es una puerta abierta, sin duda. De cómo te entregues a quien vea tus señales y cruce la puerta dependen muchas cosas, incluso que esa levedad que somos se haga inapreciable durante un tiempo; el tiempo que dura el amor.
Ya sé... no siempre es así.
Un beso.

Borrasca dijo...

Mi Mago cachaco tienes toda la razón, la coquetería es la llave que entregamos al que deseamos nos abra la puerta. Y ya vi el escudo muy bonito el azulejo jajajaja

Céfiro las calientapollas no sólo hacen estragos en los jovencitos, conozco muchos mayorcitos a los que dejan con dolor de novio

Roberto que buena idea me has dado, releeré Selecciones y de pronto ahí encuentro unas pildoritas para postear aquí, como Citas Citables jajajaja También te quiero amigo

Mi navegante el malo eres tú negándome tus besos viajeros Snif...

Yedra esos hombres coquetos me matan!!!! Lástima que sean tan pocos los que saben usarla.
En cuanto a mis comentarios nada tienes que agradecerme pues de veras lo siento así, a ti especialmente muy cercana a mi corazón, en el que también están Yago y tu precioso enano

Antifaz que rico verte de nuevo por estos lares y como dices es cuestión de apreciar las señales, tengo un vecino en mi tejado que no se deja coquetear, pero igual me gusta dejarle mi puerta entre abierta por si algún día se anima a cruzar...

Besos

Reina dijo...

La coquetería, como muchas otras cosas, no se aprende: la tienes o no, naces con ella, con el tiempo la perfeccionas, es un arte pero, a la vez, un juego peligroso (de esps que nos gustan a las dos), hay hombres que no saben distinguir y tienes que aclarar su lío. Algunos lo entienden, otros te odian (¡peor para ellos!)

La eterna coqueta (hasta que esté hecha un asco, jajaja)

Besos coquetos, amiga.

BlackViolet durmiente dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡Llego demasiado tarde??????

¿Llego tarde para la clase de coquetería? Me han dicho que se impartía en la primera puerta, nada más entrar, y que encontraría a una tal Teresa sentada, con un escote hasta el ombligo y sonriendo a diestro y siniestro... Me cae bien esa chica, esa inseguridad disfrazada me produce una gran ternura... Sin embargo, me han informado de que no es la profesora (demos gracias), sino otra alumna. ¡Como yo!

¡Bien, ya he llegado! Y...

¿Quién es la profesora?

¿Quizás ésa? Tiene un halo de sensualidad innato... una especie de lenguaje que invita a mirar pero no tocar. Un aura inalcanzable que se muestra cercana... ¡Tiene que ser ésa! Ah, un momento! Pero si es mi tía Borrasquita! jajaja! ¡Claro, quién iba a ser si no? ¡La más femenina y coqueta! jajaja!

Mi tía querida... te envío un alba-azul;alba-marina más intenso de lo normal... uno que te tumbe de espaldas y te haga olvidar que tu sobri tardó en visitar a su tía querida..

(Tía: ¿también hay clases prácticas que ayuden a encontrar el hombre y el amor que describes ahí abajo? ¡Quiero apuntarme! jajaja)!!!

Kostas Kamaki dijo...

"Calienta pollas", así de simple, ¡ja!: demasiadas hay en esta vida, yepaaaaa.
Besos de hombre, ya sabes.